Lo que comenzó el año pasado como una apuesta por volver a poner la historia tucumana en el centro de las aulas se convirtió en una propuesta educativa que crece con fuerza. Camino a su segunda edición, Enseñame Tucumán, el concurso para estudiantes del nivel secundario organizado por LA GACETA en articulación con el Ministerio de Educación, ya superó ampliamente la convocatoria de 2025: mientras que el año pasado participaron 180 escuelas y alrededor de 2.500 estudiantes, este año ya hay 288 instituciones inscriptas -más de la mitad de las 551 escuelas secundarias de la provincia- y cerca de 4.500 alumnos de cuarto, quinto y sexto año anotados para competir.
Con esos números sobre la mesa, el Ministerio de Educación de Tucumán decidió extender el plazo de inscripción hasta el martes 8 de julio, con el objetivo de que aún más escuelas puedan sumarse a una propuesta que combina historia, identidad, lectura, oralidad y trabajo en equipo.
“Ya tenemos muy buenos números, pero queremos que participe la mayor cantidad posible de estudiantes”, explicó Rosa Casares, directora de Educación Secundaria del Ministerio de Educación de Tucumán. La convocatoria permanece abierta para las todas las escuelas secundarias de la provincia, incluyendo establecimientos de gestión estatal, privada y escuelas técnicas.
Más que un concurso
Lejos de ser únicamente una competencia de preguntas y respuestas, Enseñame Tucumán nació como una herramienta para que los jóvenes vuelvan a mirar su propia provincia y puedan conocerla en profundidad.
“Los objetivos de la escuela secundaria son formar ciudadanos capaces de construir un proyecto de vida, insertarse en el mundo laboral y continuar estudios superiores. Para ello, entre otras cosas, es fundamental generar espacios donde los chicos puedan enamorarse de nuestra identidad, de nuestra cultura y de los valores que caracterizan al norte argentino y, particularmente, a Tucumán”, señaló Casares.
La iniciativa surgió de una articulación entre LA GACETA y la actual gestión del Ministerio de Educación, encabezada por la ministra Susana Montaldo: “Es una iniciativa para transformar los contenidos en una experiencia dinámica y participativa, que pueda llegar a la mayor cantidad personas a través de un medio tan importante como lo es LA GACETA”.
La historia tucumana
El concurso toma como base libros elaborados por investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán y disponibles en las escuelas de la provincia. “La historia tucumana está contada allí desde múltiples dimensiones: la geografía, el trabajo, las comunidades inmigrantes, los pueblos indígenas y la construcción de nuestra identidad”, explicó Casares.
Se incorporó además bibliografía vinculada al 60° aniversario del cierre masivo de los ingenios tucumanos, entre ella el libro ¿Por qué arde Tucumán? Cierre de ingenios y conflictos sociales, de Silvia Nassif, Daniela Wieder y Ximena Rosich.
Para acompañar el proceso, el Ministerio también diseñó materiales didácticos y capacitaciones específicas destinadas a los docentes que preparan a los equipos participantes.
De la escuela a LA GACETA
El recorrido comienza el 5 de agosto, cuando cada escuela realizará su instancia institucional para definir las parejas representantes de cuarto, quinto y sexto año. Luego llegará la etapa interescolar, prevista para el 30 de septiembre, organizada según los cinco circuitos territoriales en los que se divide el sistema educativo provincial.
Finalmente, las mejores parejas de cada categoría llegarán a la gran instancia provincial, que volverá a desarrollarse en formato televisivo y distribuirse a través de todas las plataformas de LA GACETA.
Además del reconocimiento provincial, habrá importantes premios y viajes para los equipos ganadores, como una forma de reconocer el esfuerzo, el estudio y el compromiso con la historia tucumana
Más allá de los premios, Casares sostiene que el verdadero valor del certamen aparece durante todo el recorrido: “la convivencia entre escuelas, el fortalecimiento de la lectura, la interpretación, la escritura y la oralidad, además del orgullo que despierta representar a cada institución”, destaca la profesional.
Emoción y conocimiento
Rosa Casares recuerda especialmente la final del año pasado, cuando la Escuela Normal de Monteros obtuvo el primer lugar. “Los papás lloraban, los chicos se abrazaban. Incluso quienes no habían ganado compartían esa alegría. Que el conocimiento pueda generar esos momentos entre estudiantes, docentes y familias tiene un valor incalculable. Son experiencias que quedan grabadas en la memoria y en el corazón de los chicos y la comunidad educativa”, recordó.